No. Puedes leerlo por tu cuenta: te ayuda a poner nombre a dinámicas que quizá nunca te explicaron y a entender por qué te cuesta poner límites sin culpa.

Si ya estás en terapia, puede ser un complemento muy potente para ordenar lo que te pasa y profundizar en lo que trabajas con tu psicólogo/a.

Y si estás viviendo algo muy delicado (trauma, violencia, crisis intensa), lo ideal es acompañarlo con ayuda profesional.