Aunque muchas de las heridas que trata nacen en la infancia o la adolescencia, este libro está pensado principalmente para personas adultas. Lo recomiendo a partir de los 18 años, y especialmente si ya estás en un momento de revisar tu historia familiar, tus vínculos y tu forma de relacionarte.
Si eres más joven, puede ayudarte igualmente, pero es un contenido intenso: si te remueve, lo ideal es leerlo poco a poco, con apoyo emocional (por ejemplo, terapia o alguien de confianza).

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