🗣️Hay algo que necesito decir con claridad, sin rodeos y sin quedar bien con nadie.
No era yo no es ni mucho menos un libro para sentirte cómodo, ni para darte palmaditas en la espalda, ni para confirmarte que todo lo has hecho bien.
Y tampoco es un libro (esto lo recalco muchas veces) para señalar culpables y quedarte ahí.
Este libro no está escrito para que te pongas una etiqueta nueva, ni para que empieces a mirarte con lupa buscando “qué te pasa”.
No está escrito para que te diagnostiques, ni para que conviertas la historia de tu vida en una lista de errores.
Está escrito para algo mucho más incómodo —y mucho más honesto—: para que empieces a entenderte sin maltratarte (ahí es nada).
😓Si al leerlo te has sentido removido, confundido, enfadado o incluso triste, no es porque el libro esté “tocando donde no debe”. Es porque está tocando donde casi nunca miramos.
Hay partes que duelen porque desmontan relatos que llevamos años sosteniendo: el de la persona fuerte, el de la que puede con todo, el de la que no se queja, el de la que siempre entiende a los demás.
Y cuando eso se tambalea, duele. Pero no porque estés rota o roto, sino porque te habías adaptado demasiado.
😒No era yo no viene a decirte quién eres, viene a cuestionar quién tuviste que ser para sobrevivir.
Y eso, a veces, no se lee con calma ni con neutralidad, se lee con el cuerpo reaccionando, ya sabes, ansiedad, dolor de cabeza, de estómago… Con recuerdos que aparecen sin pedir permiso y con frases que te acompañan todo el día.
⚠️Hay algo más que quiero decirte, y esto sí es importante:
No tienes que estar de acuerdo con todo el libro ni tienes que sentirte reflejado en cada página, no tienes que “hacer nada” con lo que lees.
Al fin y al cabo, este no es un manual de instrucciones ni un camino recto, tampoco es una promesa de cambio rápido, simplemente es una invitación para mirarte con menos crueldad y con más verdad.
🔖Si después de leerlo no tienes respuestas claras, está bien.
Si lo lees despacio, a ratos, dejándolo reposar, está bien.
Si hay partes que ahora no te encajan, también está bien.
Este libro no te exige nada, ni mucho menos te pide que cambies ni te pretende empujar hacia ningún lugar.
Solo te acompaña mientras empiezas —si quieres— a dejar de preguntarte qué hiciste mal. Cambias esa pregunta por ¿qué me faltó?. Yo creo que ya es un movimiento tremendamente profundo en tu interior.
Porque a veces no hace falta entenderlo todo.
Basta solo con dejar de pelearte contigo mientras lees.
Marta.
