Particulares

 1.Trastornos sexuales

Los trastornos sexuales son cualquier impedimento que impide o dificulta la realización y disfrute de la actividad sexual en cualquiera de las fases que componen la respuesta sexual humana.

Los trastornos sexuales se pueden clasificar en cuatro tipos:

  • Disfunciones sexuales
  • Trastornos de la identidad sexual o transexualidad.
  • Parafilias o desviaciones sexuales
  • Otros trastornos sexuales no especificados.

-Disfunciones sexuales: Se trata del trastorno del deseo sexual por apatía o falta de interés por el sexo que puede llegar convertirse en miedo o aversión a la relación sexual.

Dentro del trastorno por deseo sexual encontramos el de tipo hipoactivo y frigidez en la mujer así como el trastorno de aversión al sexo.

En el trastorno de la excitación sexual esta el trastorno de la erección en el hombre, el de la exitación en la mujer así como la sequedad vaginal o falta de lubricación.

Trastorno del orgasmo: anorgasmia o disfunción orgásmica femenina y eyaculación precoz.

Dentro de trastorno por dolor esta la dispareunia o coito doloroso y el vaginismo.

-Trastornos de la identidad sexual o transexualidad: Se trata de un trastorno en el que la persona posee un sentimiento irrefrenable de incoherencia entre su identidad sexual de género (hombre o mujer) y de su físico o anatomía. Este tipo de trastorno se puede confundir con la orientacion homosexual y el travestismo, sin embargo, el transexual o la orientación homosexual no tienen mucho en común. El trastorno de identidad sexual lleva al individuo a desear cambiar su anatomía externa, ya que suele producirle gran malestar psicológico. Reconocen sentirse atrapados en un cuerpo que no se corresponde con la percepción psicológica que tienen de ellos mismos en cuanto a su género. Es frecuente en nuestros días las operaciones de cambio de género o operaciones de cambio de sexo, a las que se asocian tratamientos hormonales y quirurgicos.

-Parafilias o desviaciones sexuales:

Fetichismo: se trata de la exitación erótica y la facilitación y logro del orgasmo a través de un talismán u objeto fetiche, sustancia o parte del cuerpo en particular. Dentro de los distintos fetichismos podrían establecerse diferentes niveles, desde la simple atracción sexual hacia ciertas partes o tipos de cuerpos, hasta la necesidad absoluta del fetiche para poder alcanzar el orgasmo.

Voyeurismo: consiste en intensas necesidades sexuales recurrentes y en fantasías sexuales, que implica el hecho de observar ocultamente a otras personas cuando están desnudas o en actividad sexual. La persona actúa de acuerdo con estas necesidades o se encuentra marcadamente perturbada ellas.

Frotteurismo es una parafilia que se caracteriza por la exitación sexual de la persona al frotar el cuerpo contra el de otra persona que no consiente.

Exhibicionismo: es la inclinación de un individuo a exponerse en público de forma espontánea y excesiva, sin ajustarse a las normas sociales. Esta parafilia se entiende como una inclinación que implica también el continuo hablar de convicciones, sentimientos, capacidades, aversiones o gustos, sin invitación previa para ello. Mostrarse de forma ostentosa puede ser también una forma de exhibicionismo. En sentido estricto, es una perversión psicosexual que consiste en desnudar y mostrar los órganos genitales de forma impulsiva y gratuita.

Sadomasoquismo: Es una fantasía sexual recurrente y altamente exitante que se ubica dentro de los trastornos sexuales y de la identidad sexual, la cual proviene de la unión de las palabras masoquismo (comportamientos reales de ser maltratado, atado, humillado u otra manera de sufrimiento, que conlleva a la excitación) y sadismo (comportamientos reales en los que el sufrimiento psicológico o físico de la víctima conlleva a la excitación).

Pedofilia: trastorno sexual o parafilia que se caracteriza por intensas necesidades sexuales recurrentes y en fantasías sexuales excitantes que implican actividad sexual con niños menores de 12-13 años, el individuo ha de tener por lo menos cinco años más que el niño para que sea considerado el trastorno.

 2.Hipocondríaco

Se trata de una enfermedad en la que el paciente cree de forma infundada que padece una enfermedad grave, la hiponcondría es, en esencia, una actitud que el individuo adopta ante la enfermedad. la persona hipondríaca esta constantemente sometida a un análisis minucioso y preocupada de sus funciones fisiológicas básicas, pensando en ellas como una fuente segura de enfermedad biológica.

La interpretación catastrófica de los signos corporales más ínfimos por parte del individuo, es el mecanismo que desencadena la hipocondría. Se sabe que este trastorno afecta a menudo a ambientes familiares, es decir, que muchos miembros de una familia tienden a estar afectados. Hay familias que son especialmente sensibles y están muy inclinadas hacia la interpretación de los signos de enfermedad en todos los ámbitos de la vida. De esta forma, los miembros de la misma familia aprenden a interpretar de negativamente cualquier signo corporal y lo asocian con angustia, miedo o ansiedad.

Estamos ante un trastorno asociado muy a menudo con la ansiedad, por lo que el principal síntoma de la hipocondría es la preocupación exagerada que siente por su salud. El hipocondríaco medita constantemente sobre sus síntomas, reales o imaginarios, llegando a percatarse de signos funcionales que normalmente se escapan a la conciencia (intensidad de los latidos cardíacos, funciones digestivas, etc.). Puede describir su cuadro clínico con una sutileza impresionante, aclarando repetidas veces el alcance de cada uno de sus síntomas físicos. La atención del hipocondríaco se centra no sólo en el estudio de sí mismo (se toma el pulso, la temperatura, el número de respiraciones por minuto y la tensión arterial varias veces al día), sino también en la cantidad y composición de los alimentos. Sabe con qué aguas hace mejor la digestión, qué grados de ventilación o de temperatura le convienen, etc.

La característica esencial de la hipocondría es la preocupación y el miedo a padecer, o la convicción de tener, una enfermedad grave, a partir de la interpretación personal de uno o más signos o síntomas somáticos. La sintomatología más típicamente hipocondríaca es la sugestiva, que experimenta acompañada de una especial alteración negativa del estado de ánimo, sumamente desagradable, y que le hace colocarse en una actitud fóbica frente a sus molestias, de las que siempre cree que son el comienzo de enfermedades graves. Finalmente, el hipocondríaco acaba renunciando a casi todo para consagrarse a cuidar su enfermedad imaginaria.

En la hipocondría las preocupaciones del enfermo hacen referencia a funciones corporales (latido cardíaco, sudor o movimientos peristálticos), a anormalidades físicas menores (pequeñas heridas, tos ocasional) o a sensaciones físicas vagas y ambiguas (corazón cansado, venas dolorosas…). El individuo atribuye estos síntomas o signos a una enfermedad temida y se encuentra muy preocupado por su padecimiento. Pero en realidad no existe ninguna enfermedad médica asociada a los síntomas, y si el paciente está enfermo verdaderamente, su enfermedad no está relacionada con ellos.

Tratamiento:

Se suele utilizar una terapia psicológica cognitivo-conductual, en la que se promueve la pérdida de la angustia y el miedo a la enfermedad que el hipocondríaco siente.

En un principio se le pide que no acuda a más la consulta del médico ni a las urgencias hospitalarias y que no hable de salud ni de enfermedad. Para esto es muy conveniente la colaboración de la familia del paciente, ya que han de entender que tiene un problema real, aunque no el que el paciente refiere, sino otro igualmente preocupante. Una vez que se ha establecido este marco fuera de la consulta, comienza el tratamiento psicológico propiamente dicho.

Como ya hemos dicho, el tratamiento básico consiste en perder el miedo a la enfermedad y a la muerte. Muchas veces la propia angustia producida por el pensamiento de estar enfermo, como sensación desagradable e incontrolable, se convierte en el desencadenante dicho miedo. Para conseguir la desaparición de estos temores, se emplea la desensibilización en la imaginación a situaciones temidas y evitadas, para que finalmente el paciente pueda acercarse a ellas sin angustia y sin miedo.

El paciente puede entonces comenzar a reinterpretar sus sensaciones corporales y sentir también aquellas que son agradables o neutras y su cuerpo deja de ser una fuente de dolor o temor y se puede convertir en un generador de placer y confianza.

Finalmente, se trabaja para que el paciente pueda enfrentar con éxito otros problemas que aparecen en su vida cotidiana: toma de decisiones difíciles, cambio de trabajo, separaciones, etc. Se intenta evitar de forma que en el futuro se desencadenen situaciones de depresión o angustia continuada que le pueden hacer recaer en sus problemas hipocondríacos.

Hay que observar que en algunos casos la diagnosis de hipocondría puede no ser correcta cuando el paciente realmente padece alguna enfermedad, pero es el especialista quien no consigue encontrar su verdadera causa. Por esta razón cada caso debe ser analizado a fondo antes de establecer un diagnóstico de hipocondría, ya que debe descartarse patología orgánica poco habitual, o problemática social o psicológica de fondo.

            3.Miedos y fobias

El miedo es una reacción presente en todos los animales y en los humanos, tiene una función de supervivencia clara, ya que por un lado prepara nuestro organismo para responder más eficazmente a una situación que podría ser peligrosa, visto así, el miedo no sólo es normal, sino beneficioso para nuestra supervivencia y bienestar. El problema surge cuando en vez de protegernos nos crea una dificultad añadida.

Una fobia se define como un miedo intenso e irracional, que provoca una sensación de ansiedad muy elevada, tanto que hace que la persona evite la situación, cosa, animal, etc. temido, esta evasión condiciona considerablemente su modo de vida. Por ejemplo, alguien con miedo a los espacios cerrados que renuncia a un buen puesto de trabajo porque ello implicaría tener que subir diariamente a la planta 14, o un ejecutivo de una multinacional que tiene que tomarse fuertes tranquilizantes cuando tiene que realizar un viaje de larga distancia y no tiene otro remedio que subirse a un avión, o la persona que cruza la calle, incluso sin mirar, porque ve que se le acerca un perro. En estos ejemplos la persona que sufre el miedo vive su vida condicionada por la necesidad de evitar la situación temida, y cuando esto es imposible lo vive con una dosis muy alta de ansiedad. Esta claro que en estas situaciones, como en cualquiera de la vida, existe un riesgo, pero es infinitamente inferior de lo que persona que lo padece imagina, por eso decimos que es irracional, porque el peligro real y el imaginado son desproporcionados. Sentir terror al encontrarnos con un león en la acera es normal, es un animal salvaje, carnívoro y desorientado; sin embargo encontrarnos con un perro, un animal doméstico, en principio no entraña peligro.

Dicho esto la conclusión es que las fobias o miedos los creamos nosotros, por eso existen tantos miedos como nuestra capacidad creativa pueda generar; sin embargo hay algunos más habituales que otros, entre ellos figuran los miedos específicos, que hacen referencia a cosas concretas, situaciones o animales: por ejemplo miedo a las jeringuillas, a los lugares concurridos,  a las tormentas, a las arañas, etc. Hay otras poco específicas como el miedo a contaminarse, miedo al éxito, miedo al fracaso, agorafobia, la fobia social, etc

Las terapias que pueden ser beneficiosas para las personas que padecen alguna fobia son las terapias graduadas de exposición entre la que se encuentra la desensibilización sistemática, estas técnicas se enmarcan en el enfoque de la terapia cognitivo-conductual. La mayoría de las personas que tienen fobias entienden que están sufriendo un miedo irracional o desproporcionado, aunque este reconocimiento no impide que sigan manifestando esa intensa reacción emocional ante el estímulo fóbico.

La exposición graduada y la terapia cognitivo-conductual trabajan con la meta de desensibilizar a la persona y de cambiar los patrones de pensamiento que están contribuyendo a su miedo. Las técnicas basadas en la terapia cognitivo-conductual son a menudo eficaces, siempre y cuando la persona con este problema esté dispuesta a someterse a un tratamiento que puede durar algunos meses (en ocasiones semanas).

      4.Conductas adictivas

Las adicciones se inician como conductas placenteras y recompensables para las personas, el problema comienza cuando la conducta tiende a hacerse cada vez mas frecuente llegando a perder el interés por otro tipo de actividades anteriormente gratificantes llegando a haber una justificación personal y un intento de convencimiento a los demás por medio de una distorsión acentuada de la realidad.

La conducta adictiva finalmente se suele agravar a consecuencia de alguna crisis externa (la ruptura de pareja, pérdida de empleo, etc) lleva al paciente o a la familia a solicitar tratamiento.

Existen dos tipos de adicciones, las adicciones con sustancia (tabaco, alcohol, café, fármacos, opiáceos, cannabicos, cocaína, etc) y adicciones sin sustancia (internet, alimentación, sexo, juego, televisión, compra, trabajo, robo, incendio, etc).

Cualquier conducta placentera puede ser potencialmente adictiva.

  5.Conductas Obsesivas

El trastorno obsesivo-compulsivo (T.O.C.) es un trastorno perteneciente al grupo de los desórdenes de ansiedad. Una persona con T.O.C. se da cuenta de que tiene un problema. Normalmente, sus familiares y amigos también se dan cuenta. Los pacientes suelen sentirse culpables de su conducta anormal y sus familiares pueden enfadarse con ellos porque no son capaces de controlar sus compulsiones. Otras veces, en su deseo de ayudarles, pueden aparentar que los síntomas no existen, justificarlos o, incluso, colaborar en sus rituales (acción que se considera contraproducente).

Los síntomas y la importancia que implica el T.O.C. pueden presentarse a cualquier edad a partir de los 6 años y pueden producir una importante discapacidad: la OMS lo incluye entre las 20 primeras enfermedades discapacitantes con una prevalencia del 0,8% en los adultos y del 0,25% en niños y adolescentes, y entre las 5 enfermedades psiquiátricas más discapacitantes. Las personas que padecen T.O.C. no son enfermos mentales per se.

El trastorno obsesivo-compulsivo se caracteriza por:

Obsesiones: son ideas, pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes y persistentes que son egodistónicos, es decir, que no son experimentados como producidos voluntariamente, sino más bien como pensamientos que invaden la conciencias y que son vividos como repugnantes o sin sentido. El enfermo realiza intentos para ignorarlos o suprimirlos, a veces sin conseguirlo.

Compulsiones: son conductas repetitivas y aparentemente finalistas, que se realizan según determinadas reglas de forma estereotipada. La conducta no es un fin en sí misma, sino que está diseñada para producir o evitar algún acontecimiento o situación futura. Sin embargo, o bien la actividad no se halla conectada de forma realista con lo que se pretende impedir o provocar, o bien puede ser claramente excesiva. El acto se realiza con una sensación de compulsión subjetiva junto con un deseo de resistir a la compulsión, por lo menos inicialmente. Por lo general, el individuo reconoce la falta de sentido de la conducta (algo que no siempre ocurre en niños pequeños) y no obtiene placer en llevar a cabo esta actividad, aunque le procure un alivio de su tensión.

En las personas que sufren este tipo de desorden, el pensamiento aparece dominado por una idea intrusiva o secuencia de ideas, que buscan apagar con comportamientos rituales, casi siempre muy caprichosos. Son plenamente conscientes de su trastorno, que es vivido como un malestar y puede estar asociado a un sentimiento de culpa o de vergüenza.

Un método específico psicológico llamado Exposición y Prevención de Respuesta (E.P.R.) es efectivo para muchas personas con T.O.C., especialmente en aquellas con rituales conductistas. Mediante este método el paciente se enfrenta, deliberada o voluntariamente, al objeto o idea temida, ya sea directamente o con la imaginación. Al mismo tiempo, el paciente es alentado a evitar sus rituales con apoyo y medios provistos por el terapeuta, y posiblemente por otros que el paciente reclute para asistirle.

Los estudios realizados y la práctica diaria demuestran que la E.P.R. es una terapia muy exitosa para la mayoría de los pacientes que la completan. Para que el tratamiento sea exitoso, es importante que el terapeuta esté totalmente capacitado para dirigir este tipo específico de terapia. También es útil que el paciente esté muy motivado y tenga una actitud positiva y determinada.

Una vez que se haya avanzado en la E.P.R. se suele pasar a la Terapia cognitiva-conductual, también muy efectiva para este trastorno. Esta terapia hace énfasis en cambiar las creencias y esquemas de pensamiento del enfermo de T.O.C.

 6.Trastornos alimentarios

La presencia de los trastornos de la alimentación es cada vez más frecuente en la sociedad, especialmente entre las adolescentes y mujeres jóvenes, aunque han aparecido artículos alertando sobre la disminución de la edad de iniciación de estos trastornos, especialmente de la anorexia.

Se los define como alteraciones graves de la conducta alimentaria. Los más comunes son: anorexia nerviosa, bulimia y la ingesta compulsiva (llamado también “trastorno por atracón”).Estos tres trastornos son considerados enfermedades psicosomáticas (enfermedades físicas originadas por conflictos emocionales o de tipo psicológico). Todos comparten síntomas primarios: preocupación por el peso y deseo de adelgazar.

En estos trastornos se producen alteraciones en el organismo que ponen en peligro la vida de quien lo sufre, lo que demuestra los desarreglos que puede llegar a tener el ser humano en cuanto a sus necesidades básicas de auto conservación.

Las personas que padecen anorexia tienen alterada su imagen corporal (se ven “gordas”) lo que las lleva a tener conductas alteradas respecto a la alimentación, auto provocándose la disminución de peso, pudiendo llegar a un estado de desnutrición severa. Esto repercute sobre sus funciones fisiológicas, por ejemplo las mujeres dejan de menstruar por más de tres meses (amenorrea) volviendo a hacerlo cuando recuperan peso. Tienen temor a la obesidad, lo que las lleva a ayunos voluntarios, rechazando los alimentos necesarios para mantener el peso adecuado en función de su altura.

En el caso de la bulimia se trata de pacientes que ingieren grandes cantidades de comida, que contienen muchas calorías y acostumbran a comer sin respetar horarios. Para evitar el aumento de peso se provocan el vómito y toman laxantes o diuréticos. Frecuentemente esta conducta pasa desapercibida ante las personas que conviven con ellos, ya que los bulímicos comen normalmente cuando están acompañados, y así el trastorno se mantiene oculto.

En la ingesta compulsiva las personas ingieren comidas hipercalóricas como los bulímicos, pero a diferencia de éstos últimos no se purgan.

En general estos trastornos se presentan después de un acontecimiento que produce un impacto en la psiquis de quienes lo sufren (cambio de colegio, presión de compañeros adolescentes, problemas familiares, comienzo de entrada en la vida adulta, tratar de independizarse del núcleo familiar para iniciar la etapa adulta, etc.).

       7.Trastornos del sueño

Los trastornos del sueño corresponden a un amplio grupo de desórdenes que afectan el desarrollo normal del ciclo sueño-vigilia. Algunos trastornos del sueño pueden ser lo bastante serios como para interferir con el funcionamiento normal físico, mental y emocional.

      8.Dificultades en el ámbito laboral 

Nos encontramos con la insatisfacción laboral, desmotivación, problemas de relación con los compañeros, etc. Se trata de condiciones que se dan en el trabajo en relación con la organización donde trabajamos, con el contenido

de nuestro trabajo y con la realización de nuestro trabajo, pudiendo afectarnos tanto física como psíquica y socialmente.

Cada uno de nosotros somos diferentes al resto y por eso cada uno tenemos nuestras expectativas, nuestra personalidad y en definitiva nuestras diferencias individuales, cada uno de nosotros responde de forma personalizada y lo que en algunos puede desembocar en un problema para otros no será así, casi todo depende de la forma que tengamos de percibir y experimentar lo que nos rodea.

       9.Problemas de adaptación

Los problemas de adaptación son una reacción emocional y conductual que se desarrolla al cabo de tres meses de una situación de estrés en la vida y que es más fuerte o mayor a lo que se esperaría para el tipo de evento que ocurrió.

Los adultos generalmente desarrollan trastornos de adaptación debido a problemas maritales o financieros.

En los adolescentes, los factores estresantes comunes incluyen los conflictos familiares, problemas en la escuela o asuntos sobre sexualidad.

Otros factores estresantes para personas de cualquier edad son la muerte de un ser querido, cambios generales en la vida o catástrofes inesperadas.

No existe forma de predecir qué tipo de personas que estén afectadas por el mismo estrés probablemente vayan a desarrollar el trastorno de adaptación. Las condiciones financieras, el apoyo social y las oportunidades para hacer una carrera y las oportunidades recreativas pueden ejercer influencia en la buena forma como una persona reacciona al estrés. Asimismo, la susceptibilidad al estrés de una persona dada puede estar influenciada por factores tales como:

Estrategias para salir adelante:

Inteligencia

Flexibilidad

Factores genéticos

Habilidades sociales

Para un diagnóstico de trastorno de adaptación, los síntomas de una persona deben ser tan severos que afecten su trabajo o vida social. Algunos de estos síntomas pueden ser, entre otros agitación, perturbaciones de la conducta, estado de ánimo deprimido, palpitaciones, dolencias físicas, temblores o fasciculaciones.

El objetivo principal del tratamiento es aliviar los síntomas y ayudar a la persona a retornar a un nivel similar de desempeño como antes de que ocurriera el hecho estresante.

  • La terapia individual puede ayudar a la persona a:

Obtener apoyo

Identificar sus respuestas anormales al factor estresante

Maximizar el uso de sus fortalezas

La mayoría de los profesionales en salud mental recomiendan algún tipo de psicoterapia para ayudarle a la persona a identificar o aprender diferentes respuestas a los factores estresantes en su vida. Los tipos de terapia pueden abarcar:

Terapia conductual

Psicoterapia individual

Terapia de familia

Grupos de autoayuda

Autoestima y habilidades sociales

Un aspecto muy importante de la personalidad, del logro de la identidad y de la adaptación a la sociedad, es la autoestima; es decir el grado en que los individuos tienen sentimientos positivos o negativos acerca de sí mismos y de su propio valor.

Daremos una serie de definiciones de la autoestima

La capacidad que tiene la persona de valorarse, amarse, apreciarse y aceptarse a sí mismo.

El conjunto de las actitudes del individuo hacia mismo.

Es la percepción evaluativa de uno mismo.

Conozco una sola definición de la felicidad: ser un buen amigo de si mismo (P. Solignac)

Es el amor que cada persona tiene de si mismo.

La autoestima está relacionada con muchas formas de conducta. Las personas con una autoestima elevada suelen reportar menos emociones agresivas, negativas y menos depresión que las personas con una autoestima baja.

De modo similar, las personas con una autoestima elevada pueden manejar mejor el estrés y, cuando son expuestas al mismo, experimentan menos efectos negativos en la salud.

La época importante para el desarrollo de la autoestima es la infancia intermedia. El niño, aquí, compara su yo real con su yo ideal y se juzga a sí mismo por la manera en que alcanza los patrones sociales y las expectativas que se ha formado de sí mismo y de qué tan bien se desempeña.

Las opiniones de los niños acerca de sí mismos tienen un gran impacto en el desarrollo de la personalidad, en especial en su estado de ánimo habitual.

Por todo lo anterior, es importante el estudio de la autoestima, así como la presentación de patrones de conducta que lleven al individuo a establecer una autoestima elevada, que le permita un mejor desarrollo de sí mismo.

Por tanto, la autoestima, es el concepto que tenemos de nuestra valía y se basa en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido recogiendo durante nuestra vida; creemos que somos listos o tontos, nos gustamos o no. Los millares de impresiones, evaluaciones y experiencias así reunidos se juntan en un sentimiento positivo hacia nosotros mismos o, por el contrario, en un incómodo sentimiento de no ser lo que esperábamos.

       9.Trastornos del estado de ánimo

Los desórdenes del esrado de ánimo se encuentran entre los trastornos más frecuentes observados, tanto en la práctica psiquiátrica como en el ejercicio cotidiano del médico general. Las variaciones del estado de ánimo, patológicos en calidad y en intensidad, pueden ser desde la depresión profunda hasta la ilación maníaca, la distimia depresiva siendo mucho más frecuente que es estado anímico expansivo y eufórico de la manía.

Entre los desórdenes de los estados de ánimo, el trastorno bipolar es la única entidad bien individualizada; ella no es la más frecuente, representando más o menos 20% de los enfermos hospitalizados por trastornos tímicos. Aquí el trastorno del estado de ánimo es primario, fundamental, endógeno; todos los otros trastornos observados durante las crisis dentro de los dominios de la actividad psíquica, del comportamiento, de las funciones biológicas, son en correlación con la perturbación tímica y desaparecen con ella.

Los trastornos del estado de ánimo de origen psicógeno, extremadamente frecuentes, son únicamente del registro depresivo: elaboración depresiva de una neurosis, descompensación depresiva de una personalidad patológica debido a un traumatismo afectivo mayor. La distimia se liga en esos casos, de una manera relativamente comprensible, a la historia personal del sujeto o a su problemática neurótica.

El trastorno de ánimo puede ser también sintomático de una afección psíquica caracterizada (esquizofrenia) o de un ataque cerebral orgánico (epilepsia, tumor cerebral). El afecto depresivo es en este caso más frecuente que la excitación eufórica.

Se ha asistido en el transcurso de los últimos decenios a un fuerte incremento de la demanda de cuidados por depresión. Este fenómeno tiene una mejor relación con una detección médica y con una mejor información al público sobre las posibilidades terapéuticas actuales. ¿Es por otro lado un real incremento de frecuencia de la depresión, ligada a unos modos de vida patógenos? Ningún argumento permite resolverlo de manera decisiva. Es necesario tomar en cuenta el incremento de la longevidad, el riesgo de depresión siendo particularmente elevado en las personas de edad avanzada.

         10.Trastornos de la personalidad

Los trastornos de la personalidad son un conjunto de perturbaciones o anormalidades que se dan en las dimensiones emocionales, afectivas, motivacionales y de relación social de los individuos. Son problemas muy frecuentes y graves que afectan al individuo que los sufre y a su entorno cuyas causas se desconocen, aunque se cree que muchos factores genéticos y ambientales juegan un papel importante.

Existen diferentes tipos:

Trastorno de la personalidad antisocial: se da cuando una persona manipula, explota o viola los derechos de otro, este tipo de comportamiento suele comenzar duarante y infancia o principio de la adolescencia y continúa durante la vida adulta. Esta considerado como uno de los trastornos mas difíciles de tratar ya que las personas que sufren esta afección rara vez buscan ayuda profesional y suelen iniciar el tratamiento sólo cuando los obligan.

Trastorno de la personalidad evasiva: se da cuando la persona se siente extremadamente tímida, inadecuada y sensible al rechazo. Se trata de patrones de comportamiento crónico que causan serios problemas en las relaciones interpersonales y en el trabajo cuya causa se desconoce. La pérdida y el rechazo son tan dolorosos que estas personas prefieren estar solos antes que arriesgarse a estar en contacto con otros.

Trastorno límite de la personalidad: Se trata de un padecimiento en el cual la persona realiza acciones impulsivas y tiene un estado de ánimo inestable al igual que relaciones interpersonales caóticas. La persona que padece este trastorno se comporta de manera impulsiva en áreas que tienen un potencial de autoinfligirse daño, como el consumo de drogas, el alcoholismo y otros comportamientos de riesgo. Las relaciones con otras personas son intensas e inestables, oscilando bruscamente de amor a odio y de nuevo amor. Las personas con trastorno de personalidad límite tratarán de evitar frenéticamente el abandono real o imaginario. Las personas con este trastorno pueden también presentar incertidumbre acerca de su identidad o imagen propia y tienden a ver las cosas en términos extremos, o todo es bueno o todo es malo. Estas personas igualmente se ven a sí mismas como víctimas de las circunstancias y asumen poca responsabilidad por ellos mismos o por sus problemas. Para su tratamiento puede ayudar la terapia de grupo para cambiar los comportamientos autodestructivos y los medicamentos pueden ayudar a nivelar los altibajos en el estado de ánimo y tratar la depresión y otros trastornos que se puedan presentar en esta afección.

Trastorno de la personalidad dependiente: Es una afección que se da cuando la persona depende demasiado de otra para satisfacer sus necesidades físicas y emocionales. Estas personas no confían en su propia capacidad para tomar decisiones. Es posible que se sientan devastadas por la separación y la pérdida de alguien y pueden hacer lo que sea, incluso sufrir maltrato, con tal de conservar una relación. La psicoterapia puede ser útil para ayudar a las personas a que gradualmente haga elecciones mas independientes en su vida.

Trastorno de la personalidad histriónica: Es una afección por la cual una persona actúa de manera muy exaltada y dramática con el fin de llamar la atención. Las personas con esta afección a menudo buscan tratamiento cuando experimentan depresión por relaciones sentimentales fallidas. Los medicamentos pueden ayudar con síntomas como la depresión. La asesoría profesional (psicoterapia) también puede servir.

Trastorno de la personalidad narcisista: Es una afección en la cual hay un sentido de prepotencia rimbombante y una extrema preocupación de sí mismo. La psicoterapia puede ayudar a la persona afectada a relacionarse con otros en una forma más positiva y compasiva.

Trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva: Es una afección en la cual una persona está preocupada por las reglas, el orden y el control. El trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva no se debe confundir con el trastorno obsesivo-compulsivo, aunque las dos afecciones comparten algunos de los síntomas. Una persona que presenta este trastorno de personalidad tiene síntomas de perfeccionismo que generalmente comienzan a principios de la edad adulta. Dicho perfeccionismo puede interferir con la capacidad de la persona para completar tareas, debido a que sus estándares son muy rígidos. Las personas con este trastorno se pueden aislar emocionalmente cuando no pueden controlar una situación. Las personas que padecen el trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva creen que sus preocupaciones son apropiadas. Estas personas tienden a ser exitosas, tienen un sentido de urgencia con relación a sus acciones y pueden desilusionarse en extremo si otros alteran sus rutinas estrictamente ordenadas.

Trastorno de la personalidad paranoica: Es una afección psiquiátrica en la cual una persona es muy desconfiada y recelosa de los demás. Los trastornos de la personalidad son patrones de comportamiento prolongado (crónico) que causan problemas duraderos en el trabajo y en las relaciones interpersonales. La causa del trastorno de personalidad paranoica se desconoce. Parece ser más común en familias con trastornos psicóticos, como la esquizofrenia y el trastorno delirante, lo cual sugiere que los genes pueden estar involucrados.

Trastorno esquizoide de la personalidad: Es una afección psiquiátrica en la cual una persona tiene un patrón vitalicio de indiferencia hacia los demás y de aislamiento social. Los trastornos de la personalidad son patrones de relaciones y comportamientos crónicos que interfieren con la vida de una persona durante muchos años. La causa del trastorno esquizoide de la personalidad se desconoce y los estimativos de su incidencia varían. Este trastorno puede estar asociado con esquizofrenia y comparte con ésta muchos de los mismos factores de riesgo. Sin embargo, este trastorno no es tan incapacitante como la esquizofrenia, ya que no causa alucinaciones, delirios ni desconexión completa de la realidad que se presenta en los casos de esquizofrenia sin tratamiento (o resistente al tratamiento).

Trastorno de la personalidad esquizotípica: Es una afección psiquiátrica en la cual una persona tiene dificultad con las relaciones interpersonales y alteraciones en los patrones de pensamiento, apariencia y conducta. La causa se desconoce. Se cree que los genes están involucrados, debido a que hay una creciente incidencia de esta afección en familiares de esquizofrénicos.Sin embargo, el trastorno esquizotípico de la personalidad no se debe confundir con la esquizofrenia. Las personas con este trastorno de la personalidad tienden a tener creencias y comportamientos raros, pero no están desconectados de la realidad y generalmente no tienen alucinaciones. Las alucinaciones, los delirios y la falta de conciencia de la realidad son las características distintivas de una esquizofrenia no tratada o tratada sin éxito.Las personas que padecen el trastorno esquizotípico de la personalidad pueden estar perturbadas gravemente y su comportamiento extraño se puede parecer al de las personas con esquizofrenia. Por ejemplo, pueden tener preocupaciones o miedos inusuales, como el miedo de ser vigilados por agencias gubernamentales. Sin embargo, es más común que las personas con este trastorno se comporten de una forma un poco extraña y que tengan creencias inusuales (extraterrestres, brujería, etc.). Estas personas se aficionan tan fuertemente a estas creencias que esto los aísla de las relaciones interpersonales normales. Las alucinaciones verdaderas son inusuales. Sin embargo, las personas con el trastorno esquizotípico de la personalidad se perturban por su dificultad para formar y mantener relaciones interpersonales estrechas.

        11.Trastornos de ansiedad

Podemos definir las respuestas de ansiedad como reacciones defensivas e instantáneas ante el peligro. Estas respuestas, ante situaciones que comprometen la seguridad del sujeto, son adaptativas para la especie humana. 

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